24 de marzo de 2014

Huerto urbano para niños

Aunque no lo parezca, llegó la Primavera. Si bien las altas temperaturas se resisten aún hay cosas que podemos hacer con nuestros hijos para pasar un rato agradable conocer mejor la naturaleza y transmitir nuestra cultura.

Quién tenga un jardín seguramente ya ha pensado en plantar algo en él. Pero quién no lo tenga también puede aprender y enseñar mucho. Hay multitud de plantas que podemos cultivar en nuestros salones y cocinas sin necesitar demasiado espacio, dinero o trabajo. La opción más obvia son las hierbas aromáticas, disponibles en todos los supermercados, los champiñones, la salvia o el aloe vera. También tenemos los tomates de coctail o “cherry”, los pimientos y algunos tipos de chile. Cultivar dentro de casa tiene varias ventajas: proteger las plantas de las inclemencias del clima escocés, permitir un contacto más cercano con ellas y mantenerlas a salvo de plagas son algunas. Por otro lado, al no haber insectos, tendremos que polinizarlas manualmente con pinceles o bastoncillos de algodón. Si tienen un sabor intenso o componentes tóxicos (por ejemplo, la pimienta de cayena) deberán mantenerse fuera del alcance de los bebés más pequeños.

Ideas para huertos urbanos.
El costo no tiene por qué ser elevado. Las semillas pueden obtenerse de hortalizas del supermercado, esquejes de vecinos, etc. El cartón de embalaje o los posos de café son un abono estupendo. Las macetas pueden ser desde botes de yogur a cajas de detergente pasando por latas, botellas de refrescos... Si son feas, a pintarlas toca Si somos perezosos, las plantas que necesiten transplante pueden germinar primero en una caja de huevos de cartón. Luego la cortamos y metemos cada planta en un recipiente más grande sin sacarla de su huevera-tiesto (el huevo de la foto es decorativo y no es en absoluto necesario).

Finalmente, la experiencia de aprendizaje no tiene por qué limitarse a entender cómo se producen las bayas o verduras, reconocer cada variedad o entender el papel de los insectos en la cadena alimenticia. También puede ser un vínculo cultural. Cada país tiene multitud de variedades de planta que se dará bien en nuestras casas y cuyas semillas pueden enviarse en una simple carta. En años anteriores en nuestra casa hemos cultivado variedades españolas de pimiento como Piquillo y de Padrón. En el jardín intentamos tener tomates raff pero no salió bien.


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