25 de marzo de 2014

El parto en Escocia

Ya hemos hablado de cómo es la experiencia del embarazo en Glasgow tanto desde el punto de vista personal como desde el más objetivo. Hoy toca la segunda parte de la trilogía de gestación, nacimiento y primeros meses.


El parto en Glasgow tiene que ser por el sistema de salud pública, ya que no hay maternidades privadas.

Es raro ver a un ginecólogo en revisiones o nacimientos. La responsabilidad recae en comadronas.

Facilitan un formulario para hacer un plan de parto, pero no informan más que en otros países y no suele haber ocasión para leerlo el día del alumbramiento.

Parto en el Hospital

Si no hay complicaciones, la misma sala de dilatación es la sala donde se da a luz.

Hay bañeras, pero para control del dolor, no para parir en el agua.

En cuestión de control de dolor, se ofrecen baños de agua templada, aromaterapia, paracetamol (dos cápsulas, cuando ambas se vomitan se pasa a la inyección), los populares "gas y aire" y en casos concretos, diamorfina. La anestesia epidural se ofrece, pero no hasta que la embarazada la solicita, lo que supone que muchas mujeres que no la piden a tiempo quedan sin ella.

La episitomía es rara y el rasurado o el enema no se dan.

Las habitaciones suelen compartirse entre varias embarazadas y sus hijos, con un baño con ducha para cada cuatro mujeres aproximadamente. Existen habitaciones individuales con baño separado para partos múltiples o especialmente complicados, pero casi nunca están todas en uso, con lo que si se siente la necesidad merece la pena preguntar por una.

El niño puede dejar la maternidad tan pronto como tenga el alta del pediatra (no la comadrona) y una silla de coche apropiada. La madre puede irse cuando ella quiera.

Parto en casa

Se puede parir en casa en la sanidad pública, si el embarazo sugiere que no va a haber complicaciones. Ocurre sin epidural, con comadrona especializada y ambulancia en espera.

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No se sugiere esta opción salvo si el historial indica que el ingreso en el hospital aumentaría la presión arterial de la madre (por fobia hospitalaria, por ejemplo).

Una de cada diez embarazadas consideran parir en casa. Una en ciento setenta lo lleva a cabo.

Paradójicamente, el numero de cesáreas y partos intervenidos en Escocia es ligeramente más elevado que la media europea.