21 de enero de 2014

Curvas de crecimiento y percentiles

Uno de los temas de conversación más comunes entre padres recientes son las curvas de crecimiento y "los dichosos percentiles". A veces, la falta de comprensión sobre su procedencia y uso los convierte en centro de polémica. Sin embargo, se trata de una herramienta muy simple y efectiva a la que no debemos temer.

Qué son las curvas de crecimiento.

Las curvas de crecimiento son funciones que describen el desarrollo óptimo de un bebé. Estas curvas las hace la Organización Mundial de la Salud midiendo y pesando a cientos de bebes del mismo sexo y país. Es decir, hay curvas diferentes para niños y niñas, para niños chinos, británicos, alemanes, etc. En la imagen de abajo, cada línea rosa (continua o discontinua) es una curva de crecimiento para una niña británica.

Qué son los percentiles.

Hasta el 2012, los percentiles eran una forma de comparar la talla de un niño con la media nacional de su sexo. Por ejemplo, un niño en el percentil 25 sería más grande que el 25% de los niños de su edad en su país. Una niña en el 50% sería talla media. Desde el 2010, los percentiles reflejan la desviación de lo que se consideran las dimensiones ideales. En nuestra imagen, los percentiles son los números que acompañan a cada línea rosa.

Importancia de las curvas de crecimiento y percentiles.

De cero a seis meses, la capacidad de comunicación de un niño es muy limitada. Es prácticamente imposible interpretar sus quejas. Por esto, para evaluar su salud hace falta examinar su cuerpo. Una desviación de las curvas de la OMS puede ser el primer indicio de que algo podría fallar. Sin embargo, cada niño nace con su propia curva de crecimiento ideal, que raramente se ajusta a las establecidas. Por eso, la desviación con respecto a lo oficial debe ser muy grande antes de dar la alarma. En una tabla de peso como la que vemos abajo, hace falta que caiga el peso dos líneas en dos mediciones (aproximadamente dos semanas durante los tres primeros meses). Por ejemplo, bajar del 99,6 al 91 o del 50 al 9. Mirando la gráfica se puede comprobar que eso supondría una reducción de peso muy dramática.



Los datos sobre altura se utilizan en conjunción con los de peso. No importa que un bebé esté en el percentil 50 de estatura y en el 91 de peso, por ejemplo, pero si sube o baja el percentil de peso sin variar su curva de estatura (o viceversa), es buena idea vigilarlo.

Conforme pasa el tiempo y hay otras formas de asesorar la salud general del niño, la importancia de estas tablas decrece.

Curvas de crecimiento, percentiles y lactancia.

Existe la creencia entre algunos padres de que los bebés alimentados con lactancia materna no tienen por qué ajustarse a las pautas de crecimiento de la OMS. Si bien los datos anteriores al 2010 incluían a todo tipo de niños sin distinguir cómo eran alimentados, desde el 2010 las curvas se delimitan empleando medidas sólo de bebés amamantados hijos de mujeres no fumadoras y sin problemas de salud evidentes. Así, el percentil 50% en realidad se ajusta sólo al 40% de la población y es más probable que un bebé con lactancia artificial sea diagnosticado erróneamente como obeso a que el fallo se cometa con uno de pecho.