3 de octubre de 2013

Embarazo en el sistema de salud escocés

Hace unos días Mireia contaba la historia personal de su primer embarazo. Varias veces definió la actitud de la sanidad escocesa como "sólo es un embarazo, no una enfermedad". Sin embargo, para poder llegar a ese grado de "naturalidad", los hospitales de este país emplean un impresionante entramado tecnológico.

Cuando te quedas embarazada en Glasgow, el primer paso tras probarlo con dos "predictor" es ir al médico de cabecera, que te inscribe en el hospital con consultas de comadronas de día más próximo y te da un tiempo para elegir entre los dos hospitales de Glasgow en los que puedes dar a luz (Southern General Hospital o Western Infirmary, ambos públicos). En la sanidad escocesa existe la opción del parto en casa (con comadrona y ambulancia en espera), pero sigue siendo obligado tener un hospital de referencia.

El seguimiento del embarazo en el Reino Unido es trabajo de comadronas. Cuando la embarazada va a su primera visita, los minutos iniciales son a solas por varios motivos: su expediente medico es confidencial y no puede ser compartido con terceros (el padre) sin su consentimiento expreso. Además es una oportunidad de asistir al recién nacido en caso de que la madre tenga problemas de violencia doméstica, drogodependencias (tabaco incluido), enfermedad, etc. que puedan afectar la salud del bebé, pero que no se quiera confesar ante otras personas. Acto seguido vienen los análisis de sangre. Algunos obligatorios, otros opcionales. Entre los obligatorios las españolas, por nuestra proximidad geográfica, pasamos por varias pruebas "a mayores" de enfermedades subsaharianas y de países árabes mediterráneos. Luego, por fin, la ecografía.

"Esperanza I", Gustav Klimt
Pero no he dicho cuando es la primera visita. La llaman "la de las doce semanas", pero no siempre es así y por un buen motivo. El historial completo de las embarazadas en Escocia está guardado en una de las bases de datos electrónicas más grandes del mundo. Cada visita, cada test, cada ecografía, es guardada para después ser analizada por un equipo de matemáticos, estadistas e informáticos que determinan qué momento es el adecuado para obtener los diagnósticos más fiables.

En las siguientes visitas a la comadrona, la embarazada aporta muestras de orina para ser analizadas en busca de infecciones, se le mira la tensión, se le palpa el vientre y se pregunta por su estado físico general. En algunas además se le mide el vientre o se le hace análisis de sangre. Pasará una segunda ecografía ("la de las veinte semanas"). No se le pesa, no se le palpa la cervix y, si todo discurre sin problemas, no verá a un ginecólogo en todo el embarazo. Esto da una falsa impresión de naturalidad ya que, en realidad, las conversaciones, como todo lo demás, son seguidas cuidadosamente. El número de visitas rutinarias y el momento de tenerlas, al igual que cualquier otra prueba, son revisadas y actualizadas constantemente.

Las clases pre-parto, de lactancia, de fisioterapia, las charlas sobre el plan de parto... son orquestadas por el mismo equipo que cuida a la embarazada, de modo que cualquier preocupación que la futura madre exprese en ellas puede ser comunicada de inmediato al equipo de comadronas y el médico de cabecera.

En resumen, el parto en Escocia se lleva con aparente normalidad, pero dista mucho de ser considerado trivial para la salud de la mujer o el bebé.


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