14 de octubre de 2013

El chupete

Chupete sí o chupete no. Esta es una cuestión que se han planteado incontables embarazadas durante el medio milenio de existencia de este pequeño invento. Por lo general, poco importa lo que pensemos, porque la decisión la tomará el bebé por nosotros. Sin embargo, la información que recopilamos en la etapa de gestación, si no es reciente, puede crear sentimientos de culpa no necesariamente fundados.

Hace apenas meses, la Asociación Americana de Pediatría ha cambiado sustancialmente sus recomendaciones sobre el uso del chupete. Hoy, ciencia en mano, nos disponemos a hacer un breve recuento de las mitos, ventajas e inconvenientes de este "pacificador".

Mitos

  • Existe la idea de que el chupete interfiere con la lactancia materna, contribuyendo incluso a la reducción en la producción de leche. Sin embargo, un análisis exhaustivo de los ensayos clínicos disponibles hecho por el grupo Cochrane y publicado el año pasado ha mostrado que no es cierto. En bebes prematuros, incluso podría ayudar con la transición de gotero a leche.
  • Otro mito sin evidencias que lo avalen es el que dice que el chupete retrasa el desarrollo del habla.

Ventajas

Inconvenientes

  • El uso de chupetes se ha asociado a un incremento en el riesgo de padecer otitis media.
  • La mayoría de los niños dejan de chupar dedos o chupetes de forma natural entre los dos y los cuatro años pero, antes de ese tiempo, puede crear una dependencia temporal en el bebé (es normal que se despierten en mitad de la noche por haberlo perdido, por ejemplo).
  • Si la higiene no es cuidadosa o el intercambio frecuente con otros niños es inevitable, el chupete puede ser una vía de contagio de infecciones.

En resumen:

Si eres padre de un bebé, hagas lo que hagas con relación al chupete, hazlo sin culpa.