5 de septiembre de 2013

Mi primer embarazo en Escocia

Esta es la historia de mi primer embarazo. Espero pueda ayudar a otras madres que están esperando su primer hijo en el extranjero.

Yo soy una chica española que en el 2002 salí de casa por estudios y que encontré el amor y mi vida en Glasgow. Desde pequeña siempre soñé con ser madre y en el 2007 (a mis 26 años) me quedé embarazada. Como cualquier primeriza, estaba feliz y, en cierto punto, asustada. Seguro que cualquier mujer de cualquier país está algo asustada cuando descubre que en 9 meses una pequeña criatura nacerá de ella y toda su vida está a punto de cambiar. Pero para las que estamos a miles de kilómetros de casa, sin familia ni amigos cerca, en otro país y con una cultura y tradición diferente a lo que conocemos, surge algo más: la desconfianza. El miedo a no saber lo que tenemos que hacer, a como la sanidad nos va a tratar, a pensar “¿Es esto normal o es sólo porque soy española?”

Me encontré algo perdida, sin saber a quién preguntar. Sí es cierto que mi madre desde España me daba muchos consejos e indicaciones, pero todos tenían el punto de vista de la sanidad española, cuyos protocolos no siempre van en paralelo con el NHS en Escocia.

Mi primera duda: “Me he hecho el test y es positivo. ¿Qué hago?” Parece simple, pero cuando las hormonas están aumentando dentro de ti, tu madre te está apresurando que vayas a un análisis y no tienes a nadie de confianza a quien acudir, no es tan simple. La verdad que era simple, sólo tuve que pedir cita con mi médico de cabecera (GP). Le dije que estaba embarazada y le pregunte por los pasos a seguir. El hombre, muy contento, me felicitó y me estrechó la mano. Me preguntó el primer día de mi último periodo y me dio una fecha aproximada del nacimiento. Me explicó que los test de embarazo son muy fiables (incluso los baratos) y que si era positivo ya no hacía falta hacer más. Me dijo que pasaría mis datos a la maternidad y que en un par de semanas recibiría una fecha para la primera ecografía, sobre las 12 semanas de embarazo.

Entre ese momento y las 12 semanas parece una eternidad, y parece que estas olvidada de la mano de Dios, pero aquí tienen la actitud de que esto es sólo un embarazo y no una enfermedad. Y si tu te sientes bien, haces vida sana y no estas en grupo de riesgo.. ¿Por qué te van a mirar más? Aunque a las 9 semanas tuve una infección de orina tremenda y fui al hospital al departamento de embarazo hasta 16 semanas, donde me hicieron una ecografía para comprobar que todo iba bien.

A las 12 semanas, cuando tuve la visita en el hospital, nuevamente  estaba llena de dudas. Pero esa visita es simple:
  • Te hacen entrar sin tu pareja/esposo y te preguntan si quieres seguir la visita a
    solas o quieres que él esté dentro.
  • Rellenas un librito con toda la información personal y antecedentes médicos.
  • Te toman muestra de orina.
  • Te sacan un montón de tubos de sangre.
  • Te dan muchos folletos y libritos sobre embarazo y te explican qué va a pasar.
  • Te hacen la ecografía de las 12 semanas. Sin duda esta es la ecografía que marco mi vida para siempre. Ese primer momento cuando el embarazo se hace real. Cuando de repente puedes ver claramente a ese pequeño moviéndose dentro de ti.
Pero salí del hospital con una incertidumbre mayor. Al ginecólogo solo lo ví 5 minutos y para una charla rápida y no lo iba a ver más hasta un par de días después de salir de cuentas. Porque aquí el embarazo lo llevan y lo controlan las comadronas. Nuevamente esa duda de comparar países había creado gran ansiedad dentro de mi.

Las visitas con las comadronas en el primer embarazo eran a 16, 20, 24, 28, 32, 34, 36, 38, 39, 40 semanas si todo iba bien. La comadrona toma muestra de orina, mira la tensión, escucha el latido del bebé, te palpa la barriga (por fuera) y te miden la altura del útero desde fuera. Me parecía todo muy superficial y nada científico. Parecía como estar en el siglo XIX. Pero ahora, después de 3 embarazos aquí, pienso que para qué más, sólo es un embarazo, no una enfermedad. Están muy bien enseñadas, y si encuentran algo anormal, te envían enseguida al hospital a que te mire el ginecólogo.

En fin, yo tuve un embarazo muy bueno y mi hijo nació justo el día que salía de cuentas, así que nunca más volví a ver al ginecólogo. Y el parto fue mágico. Aunque eso lo dejo para otra historia. Pero puedo asegurar que ahora me parece mejor la manera en que tratan aquí el embarazo. Lo tratan como un proceso natural del cuerpo, de la vida. Te hacen las pruebas necesarias para saber que todo va bien, pero te transmiten calma y paciencia. Porque al fin y al cabo, tenemos que recordar que un embarazo es algo natural, una experiencia mágica para la madre y no debemos tratarlo como si estuviéramos enfermas.

¡Buena suerte con vuestro embarazo!

Mireia Añon Rebollo.

Más información sobre el embarazo en el sistema de salud escocés aquí.



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