22 de agosto de 2013

Masaje para bebés: experiencia personal

En algunos barrios de Glasgow es posible acceder a clases gratuitas de masajes para bebés. Cuando mi hija tenía unos cuatro meses, asistí a uno de estos cursos. Hoy tiene casi dos años. Este es el balance de nuestra experiencia.

Las clases eran de dos horas, una vez a la semana, durante cuatro semanas. Las impartía una comadrona diplomada en la materia y varios años de práctica.

La primera clase se centraba en cómo hacer el aceite de masajes y cómo tratar las piernas; la siguiente se repasaba lo anterior y se introducían los brazos; la siguiente, repaso y torso; finalmente venía la cabeza con el consiguiente recordatorio. Al final de cada clase se nos dieron apuntes con diagramas y "deberes" para la siguiente semana.

Los masajes del torso estaban destinados a aliviar cólicos. Hubiesen sido mucho más útiles con recién nacidos. Los masajes faciales son desagradables para un niño de menos de ocho meses, con lo que cayeron en el olvido.

La mayoría de los pequeños disfrutaron de las clases, sin embargo, algunos las detestaron desde el principio y solo asistieron a la introducción.

Aunque el curso era intensivo, la propia maestra admitió que uno de los objetivos primordiales era dar a las madres y bebés de la zona la posibilidad de conocerse entre sí, con lo que había bastante tiempo al final para consultas y charlas.

Hemos usado quizá una de cada diez técnicas aprendidas. Cuando la niña era pequeña muchas le desagradaban y cuando se hizo más mayor no paraba quieta lo suficiente. La utilidad es algo muy personal que varía de bebé a bebé, pero para mí la eficacia terapéutica me pareció mínima y la de relajación fue la misma que cualquier otro tipo de caricia.

Disfrutamos mucho de las clases, aprendí algunas cosas útiles, pero me alegro de no haber pagado por el curso. Si alguien tiene interés, recomiendo que antes de abrir la billetera busque los vídeos de algunas técnicas (por ejemplo "wheelbarrow", "sun and moon", "I love you")en Internet y compruebe que el bebé tolera bien los masajes.